Cachondo Humor Mexicano

Escuchaba por la mañana el diagnóstico de un "asesor financiero" acerca de las medidas que se deben de tomar en esta contingencia sanitaria mencionaba que en caso de que alguien resultara infectado el tratamiento para curarse costaría "sólo" 1600 pesos (un poco más de 100 dólares). Resulta tranquilizador para quien tiene acceso a esos 1600 varos, pero resulta que hay una gran cantidad de personas que no cuentan con ese consuelo.
          Habrá que ir pensando en algunas de las causas que hacen más grave la situación sanitaria actual, más allá de una falta de cultura de prevención, podemos hablar del nivel de pobreza que impacta en cuestiones básicas que podrían ayudar a un sistema inmunológico sometido a condiciones más que precarias: alimentación deficiente, nula actividad física, niveles de estrés alarmantes, poca confianza en las autoridades políticas y administrativas, contaminación ambiental altísima, desabasto de agua, violencia e inseguridad. La pobreza tendría que ser considerada como uno de los factores de riesgo más importantes en ese diagnóstico del cual no se ha querido hablar: la mayor cantidad de personas afectadas-infectadas-muertas seguramente serán pobres.
          Ya sé que el EZLN pasó de moda, que los pasamontañas ya no son cool (aunque serían una alternativa a los tapabocas), pero varias de las demandas expuestas en esos primeros días de 1994 hablaban de cómo la pobreza está asociada, de manera irrenunciable, a la cuestión de la salud y la enfermedad. Enfermedades curables que se supone ya deberían estar erradicadas por el sistema de salud siguen siendo causa de muerte.
La salud de los chiapanecos es un claro ejemplo de la huella capitalista: un millón y medio de personas no disponen de servicio médico alguno. Hay 0.2 consultorios por cada mil habitantes, cinco veces menos que el promedio nacional; hay 0.3 camas de hospital por cada mil chiapanecos, tres veces menos que en el resto de México; hay un quirófano por cada 100 mil habitantes, dos veces menos que en el país;hay 0.5 médicos y 0.4 enfermeras por cada mil personas, dos veces menos que el promedio nacional.
          Salud y alimentación van de la mano en la pobreza. El 54 por ciento de la población chiapaneca está desnutrida y en la región de los altos y la selva este porcentaje de hambre supera el 80 por ciento. El alimento promedio de un campesino es: café, pozol, tortilla y frijol.
          [...] En las mismas fechas, agencias gubernamentales daban a conocer datos escalofriantes: en Chiapas mueren cada año 14 mil 500 personas, es el más alto índice de mortalidad en el país. ¿Las causas? Enfermedades curables como: infecciones respiratorias, enteritis, parasitosis, amibiasis, paludismo, salmonelosis, escabiasis, dengue, tuberculosis pulmonar, oncocercosis, tracoma, tifo, cólera y sarampión. Las malas lenguas dicen que la cifra supera los 15 mil muertos al año, porque no se lleva el registro de las defunciones en las zonas marginadas, que son la mayoría del estado...
(De "Chiapas: el Sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía")
¿De verdad la cosa será distinta en las ciudades? La pobreza urbana se diferenciará, en términos de registro de defunciones y de calidad de los servicios de salud, de los que privan en las localidades rurales. Eduardo Galeano, ajá otro rojillo alarmista, afirma que, hacia 1997, los pobres de la ciudad de México representaban el 80% de la población total. En doce años, ¿se habrá modificado radicalmente la proporción? ¿O seguirá subsistiendo esa enorme distancia entre los que más tienen y los que menos? ¿Cómo van a lidiar éstos, más o menos, con la crisis de salud que, si hacemos caso a las señales, pinta muy mal?
La economía latinoamericana es una economía esclavista que se hace la posmoderna: paga salarios africanos, cobra precios europeos, y la injusticia y la violencia son las mercancías que produce con más alta eficiencia. Ciudad de México, 1997, datos oficiales: ochenta por ciento de pobres, tres por ciento de ricos y, en el medio, los demás. Y la ciudad de México es la capital del país que más multimillonarios de fortuna súbita ha generado en el mundo de los años noventa: según los datos de las Naciones Unidas, un solo mexicano posee una riqueza equivalente a la que suman diecisiete millones de mexicanos pobres.

La pobreza mata. Y es mucho más efectiva que muchos de los virus que, natural o artificialmente, andan pululando por el mundo. Ante la pregunta de por qué en México se está dando el número de muertos más grande que en otros países, habrá que considerar que la pobreza es uno de los factores que lo impulsan. Pobreza, falta de cultura preventiva, sistema de salud sin medios eficaces, mentira política institucionalizada. Desconfianza. La pobreza mata.
La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, que a muchos mató. Pero, desde el punto de vista del poder, el exterminio no viene mal, al fin y al cabo, si en algo ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Los expertos denuncian los excedentes de población al sur del mundo, donde las masas ignorantes no saben hacer otra cosa que violar el sexto mandamiento, día y noche: las mujeres siempre quieren y los hombres siempre pueden. ¿Excedentes de población en Brasil, donde hay diecisiete habitantes por kilómetro cuadrado, o en Colombia, donde hay veintinueve? Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo. Haití y El Salvador son los países más superpoblados de las Américas, y están tan superpoblados como Alemania.
(De Patas arriba. La escuela del mundo al revés)
¿Veremos, algún día, después de que todo esto pase, las estadísticas cruzadas entre infectados-muertos y nivel socioeconómico? Ya desasidos de la angustia, la paranoia y con nuestra enorme capacidad de olvido, ¿tendremos algo que decir?

Escuchaba por la mañana el diagnóstico de un "asesor financiero" acerca de las medidas que se deben de tomar en esta contingencia sanitaria mencionaba que en caso de que alguien resultara infectado el tratamiento para curarse costaría "sólo" 1600 pesos (un poco más de 100 dólares). Resulta tranquilizador para quien tiene acceso a esos 1600 varos, pero resulta que hay una gran cantidad de personas que no cuentan con ese consuelo.
          Habrá que ir pensando en algunas de las causas que hacen más grave la situación sanitaria actual, más allá de una falta de cultura de prevención, podemos hablar del nivel de pobreza que impacta en cuestiones básicas que podrían ayudar a un sistema inmunológico sometido a condiciones más que precarias: alimentación deficiente, nula actividad física, niveles de estrés alarmantes, poca confianza en las autoridades políticas y administrativas, contaminación ambiental altísima, desabasto de agua, violencia e inseguridad. La pobreza tendría que ser considerada como uno de los factores de riesgo más importantes en ese diagnóstico del cual no se ha querido hablar: la mayor cantidad de personas afectadas-infectadas-muertas seguramente serán pobres.
          Ya sé que el EZLN pasó de moda, que los pasamontañas ya no son cool (aunque serían una alternativa a los tapabocas), pero varias de las demandas expuestas en esos primeros días de 1994 hablaban de cómo la pobreza está asociada, de manera irrenunciable, a la cuestión de la salud y la enfermedad. Enfermedades curables que se supone ya deberían estar erradicadas por el sistema de salud siguen siendo causa de muerte.
La salud de los chiapanecos es un claro ejemplo de la huella capitalista: un millón y medio de personas no disponen de servicio médico alguno. Hay 0.2 consultorios por cada mil habitantes, cinco veces menos que el promedio nacional; hay 0.3 camas de hospital por cada mil chiapanecos, tres veces menos que en el resto de México; hay un quirófano por cada 100 mil habitantes, dos veces menos que en el país;hay 0.5 médicos y 0.4 enfermeras por cada mil personas, dos veces menos que el promedio nacional.
          Salud y alimentación van de la mano en la pobreza. El 54 por ciento de la población chiapaneca está desnutrida y en la región de los altos y la selva este porcentaje de hambre supera el 80 por ciento. El alimento promedio de un campesino es: café, pozol, tortilla y frijol.
          [...] En las mismas fechas, agencias gubernamentales daban a conocer datos escalofriantes: en Chiapas mueren cada año 14 mil 500 personas, es el más alto índice de mortalidad en el país. ¿Las causas? Enfermedades curables como: infecciones respiratorias, enteritis, parasitosis, amibiasis, paludismo, salmonelosis, escabiasis, dengue, tuberculosis pulmonar, oncocercosis, tracoma, tifo, cólera y sarampión. Las malas lenguas dicen que la cifra supera los 15 mil muertos al año, porque no se lleva el registro de las defunciones en las zonas marginadas, que son la mayoría del estado...
(De "Chiapas: el Sureste en dos vientos, una tormenta y una profecía")
¿De verdad la cosa será distinta en las ciudades? La pobreza urbana se diferenciará, en términos de registro de defunciones y de calidad de los servicios de salud, de los que privan en las localidades rurales. Eduardo Galeano, ajá otro rojillo alarmista, afirma que, hacia 1997, los pobres de la ciudad de México representaban el 80% de la población total. En doce años, ¿se habrá modificado radicalmente la proporción? ¿O seguirá subsistiendo esa enorme distancia entre los que más tienen y los que menos? ¿Cómo van a lidiar éstos, más o menos, con la crisis de salud que, si hacemos caso a las señales, pinta muy mal?
La economía latinoamericana es una economía esclavista que se hace la posmoderna: paga salarios africanos, cobra precios europeos, y la injusticia y la violencia son las mercancías que produce con más alta eficiencia. Ciudad de México, 1997, datos oficiales: ochenta por ciento de pobres, tres por ciento de ricos y, en el medio, los demás. Y la ciudad de México es la capital del país que más multimillonarios de fortuna súbita ha generado en el mundo de los años noventa: según los datos de las Naciones Unidas, un solo mexicano posee una riqueza equivalente a la que suman diecisiete millones de mexicanos pobres.

La pobreza mata. Y es mucho más efectiva que muchos de los virus que, natural o artificialmente, andan pululando por el mundo. Ante la pregunta de por qué en México se está dando el número de muertos más grande que en otros países, habrá que considerar que la pobreza es uno de los factores que lo impulsan. Pobreza, falta de cultura preventiva, sistema de salud sin medios eficaces, mentira política institucionalizada. Desconfianza. La pobreza mata.
La pobreza mata cada año, en el mundo, más gente que toda la segunda guerra mundial, que a muchos mató. Pero, desde el punto de vista del poder, el exterminio no viene mal, al fin y al cabo, si en algo ayuda a regular la población, que está creciendo demasiado. Los expertos denuncian los excedentes de población al sur del mundo, donde las masas ignorantes no saben hacer otra cosa que violar el sexto mandamiento, día y noche: las mujeres siempre quieren y los hombres siempre pueden. ¿Excedentes de población en Brasil, donde hay diecisiete habitantes por kilómetro cuadrado, o en Colombia, donde hay veintinueve? Holanda tiene cuatrocientos habitantes por kilómetro cuadrado y ningún holandés se muere de hambre; pero en Brasil y en Colombia un puñado de voraces se queda con todo. Haití y El Salvador son los países más superpoblados de las Américas, y están tan superpoblados como Alemania.
(De Patas arriba. La escuela del mundo al revés)
¿Veremos, algún día, después de que todo esto pase, las estadísticas cruzadas entre infectados-muertos y nivel socioeconómico? Ya desasidos de la angustia, la paranoia y con nuestra enorme capacidad de olvido, ¿tendremos algo que decir?




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